... Heidi irá a los Alpes...."
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| ¡Los Alpes! |
¡Hola!
Pues sí, ayer se cerró el círculo... toda la vida oyendo decir que de pequeña era una Heidi en carne y hueso (y aunque no lo hubiesen dicho, basta ver las fotos de cuando era una criatura para comprobar que así era), y al final, un 13 de octubre cualquiera he subido a los Alpes, a buscar la cabaña del abuelito (son tal cuál ^^), a comer queso fuerte de la región (no en vano había una feria de quesos en Lucerna) y a gritar "ECOOOOO" en las grietas de la montaña. ¡Ha sido impresionante!.
Tras una semana de ojitos Livi consiguió que me animase al plan de subir a la montaña Pilatus este sábado. Es un macizo gigantesco que se encuentra al sur de la ciudad, y la cima está a 2132m sobre el nivel del mar. Tras el madrugón nos fuimos ella y yo juntas a Lucerna, donde nos esperaban Kata y Lidia (dos amigas de Livia, también húngaras y también arquitectas fugadas), y ya las cuatro valientes salimos en búsqueda del teleférico... porque cabe señalar que Lucerna se encuentra a tan sólo 436m de altitud. En total, tres transbordos de teleféricos y funiculares...
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| Sólo se veían árboles y se oían cencerros de vacas... |
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| ¡Equipo! Kata, Lídi y Lívi |
Ya desde la cima de la montaña Pilatus las vistas eran impresionantes...
Aunque hay que reconocer que hacía un frío....
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| ¡las hierbas cubiertas de hielo! |
La verdad es que yo no tenía muy claro en qué iba a consistir la excursión, inocente de mí creí que íbamos a subir andando (claro, antes de saber que había 1500m de desnivel entre la ciudad y la cumbre) y cuando vi que con el último teleférico nos subían hasta el pico me quedé un poco chafada... pero ya se encargó la guardia húngara de demostrarme las mil y una maneras en las que puede uno agotar sus fuerzas tras un día por la montaña...
... gruta para abajo
... escaleras para arriba
... ¿que nos quedamos sin retos? "vamos a comer al lado de esa Iglesia" ... y allá que nos fuimos
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| "veniiiid, veniiiiid" |
... tras bajar por la ladera más inclinada que yo he visto en mi vida...pocos locos nos atrevimos, la verdad.
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| (encima estaba cerrada) |
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| Descendiendo Mordor... |
Y tras la bajada, obviamente la subida... y vuelta a las grutas, y los peñascos, y los caminos, y las nubes allá abajo... eso sí, unas vistas increíbles, y lo mejor de todo... el silencio...
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| ... por cierto, me encontré con Aurori y compañia ;)... |
Silencio que se vio interrumpido tiempo después con la llegada de dos suizos prototípicos, ¡con cuernos y todo!.
A eso de las 16h estábamos ya rendidas, nos cojimos el funicular de vuelta
Y a pasear por Lucerna, que se había quedado una tarde muy bonita. Si encima te ponen una feria del queso en el centro de la ciudad, ¿qué más se puede pedir? ;).
¡Feliz semana!